Conecta tareas y herramientas de tu negocio para organizar procesos que hoy dependen de pasos manuales.
Revisamos contigo una tarea repetitiva: qué la inicia, qué información necesita y qué resultado debe producir. Después valoramos dónde encaja la IA y dónde conviene mantener una revisión humana.
Dibujamos el proceso, comprobamos las herramientas implicadas y definimos sus reglas. Construimos la automatización y probamos qué ocurre tanto en el recorrido previsto como ante incidencias.
Podemos plantear procesos para clasificar consultas, preparar borradores u ordenar información entre herramientas. La propuesta concreta depende de tus sistemas y de los accesos disponibles.
Recibes el flujo acordado, las indicaciones de uso y una explicación de los puntos que requieren supervisión. Las conexiones y funciones quedan definidas en el presupuesto.
Un flujo entre pocas herramientas suele necesitar menos preparación que un proceso con varias decisiones o sistemas externos. Estimamos el calendario tras revisar esas dependencias.
Dejamos claro qué activa cada tarea y cuándo debe intervenir una persona.
Comprobamos el flujo con ejemplos del proceso y revisamos cómo gestionar sus errores.
Cuéntanos qué tarea repites y con qué herramientas trabajas. Podemos empezar por un proceso concreto y valorar su alcance antes de desarrollarlo.